Recordando Erasmus Life otra vez

Hola,

Quizá no recordáis el post que escribí sobre Erasmus Life, pero supongo que sigo teniendo morriña de aquellos días, semanas y meses.

Quizá ha pasado mucho tiempo, pero siempre está bien recordar lo que hemos dejado atrás haya sido malo o bueno. Sólo quería decir que éstos han sido algunos de los personajes que hicieron agradables mis días durante mi estancia en Lyon hace ya cuatro años.

Saludos a tod@s estéis donde estéis.

Trombinoscope

7 comentarios :

  1. Y la ¿piedra? esa de la cara simpática, que gracia! Supongo q tiene su historia. Hay amigos que por lejos q estén siempre están a nuestro lado.
    Buen finde!

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  2. Je je, no és una piedra, pero ahí ya estaba muy gastadito el pobre. Su nombre era Hatty y era un calcetín con arroz dentro y cosido :P
    Era nuestro juego, consistía en alguien lo lanzaba al aire y teníamos q darle toques pero sin q cayera al suelo, la gracia era ver cuánto durábamos. Ah! y no se podían utilizar las manos, pero si el resto del cuerpo, llámese pies, cabeza espalda, hombro, ... o lo que fuera ;)
    Saluditos!

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  3. que gracia lo del calcetin :) bueno lo de Hatty :) esta gracioso que salga en el mosaico como uno mas, además sle muy sonrriente :D

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  4. Això del mitjò va ser molt curiós :)
    Pq dp de dinar, sopar, quan anàvem a algún lloc de viatge o no sé quan teniem ganes jugàvem al Hatty. I al principi un noi en portava un q s'havia comprat molt xuli, però un dia va desaparèixer i no vam saber res d'ell. Així q vam decidir tenir un germanet i va nèixer el Hatty Mitjò i ens ho vam passar tb molt bé amb ell.

    P.S.- Si tinc una estoneta ficaré algunes cosetes més sobre la boleta simpàtica fali?

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  5. Para el grupo de amigos que habéis estado en Lyon: hay una locución o refrán que se refiere al momento en que hay que pagar y, por extensión, a todo momento desagradable: "el cuarto de hora de Rabelais". Está sacado de un episodio, seguramente legendario, de la vida de este escritor francés del siglo XVI. Se encontraba en Lyon y no tenía dinero para pagar el viaje hasta París, ni la cuenta del hotel. Dejó entonces sobre la mesa tres bolsitas en las que había escrito:" Veneno para el rey, para la reina y el delfín. "Fue arrestado y consiguió un traslado rápido y gratuito a las cárcelles parisinas. Allí pudo explicar su estratagema al rey Francisco I, que, divertido, lo mandó excarcelar y lo invitó a cenar. Desde entonces se usa este refrán. Si lo encontráis en algún libro escrito, mandad la referencia: autor, obra, etc. Yo lo he encontrado en En busca del tiempo perdido -Del lado de los Swann, en su segunda parte "Un amor de Swann" -de Marcel Proust.

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  6. Gràcies per l'aportació papa :)
    Bé i a tots els altres també :P

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